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Miércoles, 1 agosto 2007 00:57

La Torre de Karin

¿Glénat nos toma el pelo?

Por: misiontokyo

Nacido en Barcelona en la década de los 80 es un apasionado del manga desde que tiene uso de razón. Cursó estudios de Sociología en la Universidad Autónoma de Barcelona y actualmente se encuentra estudiando Administración y Dirección de Empresas en la Universidad de Barcelona, además de sacarse el título de actor de doblaje. Paralelamente a su formación académica ha trabajado para varias empresas dedicadas al manganime como Norma Editorial, Jonu Media, Estudio Fénix o Canal Buzz

Empezó en el mundo de la radio, en el que destacó por conducir durante 7 temporadas consecutivas el programa de RCB llamado Mision Tokyo y ser colaborador del programa Más Allá de la Viñeta de COM Radio, aunque también ha participado en algunos proyectos televisivos de La Sexta y el Canal Buzz.

En el terreno de la prensa ha escrito para revistas especializadas como Minami, Shirase, Anitype, Dibus! y Jetix Magazine, además de editar su propia publicación, Mision Tokyo Magazine.

Actualmente es uno de los directores de MisionTokyo.Com



¿Glénat nos toma el pelo?

Lejos quedan esos años en los que Glénat era la única editorial española que editaba manga respetando el formato original japonés, en los que sus precios eran razonables y en los que publicaban todo lo que los aficionados les pedían. Quizá haya sido la marcha de algunos de sus integrantes más emblemáticos (como Dani Barbero o Montse Samón) o quizá la fiebre Narutard se les ha subido a la cabeza, pero el hecho es que han perdido la total sensibilidad que antaño tenían con el público Otaku español.

Hubo un tiempo en el que sus ediciones contaban con la mejor reproducción del mercado (aunque a veces la encuadernación les jugaba malas pasadas), y por norma general poseían la mejor relación calidad-precio… Pero todo esto, hoy día ya es historia. Actualmente, las peticiones de los fans son consideradas como poco menos que pataletas de cuatro frikis del manga que en el mejor de los casos merecen respuestas despectivas en sus foros, sus ediciones ya son del montón y rara vez incluyen extras interesantes y, por supuesto, ya han dejado de contar con la mejor relación calidad-precio del mercado.

“Uno no puede dejar de tener la impresión de que la actual Glénat está más preocupada por potenciar su línea de cómic europeo que en intentar mejorar el mercado del manga.”

Sus buenas relaciones con Shueisha han propiciado que tengan el catálogo más comercial y mediático del momento, esta ventaja es la única que les sitúa arriba del todo y maquilla su deficiente política empresarial, una vez más viven de aciertos de otros tiempos. Al igual que le sucedió a Norma, que arrastraba las críticas por errores cometidos en el pasado, Glénat todavía arrastra una sobrevaloración por su política de antaño, pero la actualidad es que muchos estamos sufriendo la injustificada subida de precios retroactiva. Si argumentaban la diferencia de precios con nuestros países vecinos usando la convincente explicación de que en nuestro mercado no se vendía ni la mitad de las cifras que se manejaban en Francia, y por lo tanto costaba mucho más alcanzar el umbral de rentabilidad, ahora que las cosas les van bien, lejos de intentar europeizar los precios (como intentan hacer otras editoriales), nos exigen que paguemos más que nunca.

No dejaría de ser una impresión muy personal ante una decisión puntual de no ser por lo que se vive cada día en sus foros, con un trato prepotente hacia los aficionados, o en nuestra posición de fans con voluntad de promover la industria. Uno no puede dejar de tener la impresión de que la actual Glénat está más preocupada por potenciar su línea de cómic europeo que en intentar mejorar el mercado del manga. Gracias a super éxitos como Rurouni Kenshin o Naruto han conseguido crecer como empresa hasta unos niveles que jamás hubiesen imaginado y ahora las cosas, económicamente hablando, les van bien. Pero lo que no deberían olvidar es que su crecimiento ha sido posible gracias a que los otakus nos hemos dejado religiosamente las mensualidades en ellos y que un poco de humildad y de aplicarse el cuento de “el cliente siempre tiene la razón” no les vendría nada mal para seguir creciendo a nuestra costa.

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misiontokyo

Colaborador Mision Tokyo


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