Artículos / Backstage / Glénat
Jueves, 20 marzo 2008 21:48

Glénat

Celebrando 15 años

Por: Administrador

Este 2008 se celebrará el 15º aniversario de Ediciones Glénat. Lo cual significa que sus orígenes se remontan a 1993, concretamente al 23 de abril, día del libro, cuando salió a la venta su primera edición. Aunque la sociedad existe desde 1990 (con la coedición de Akira con Ediciones B) los primeros álbumes editados realmente por Glénat fueron Sambre, Eva Medusa, Torpedo-10 y Marco Antonio, en 1993.

Historia


Datos generales
Denominación: Ediciones España SL
Web: www.edicionesglenat.es
E-mail: info@edicionesglenat.es
Dirección: c/Tánger, 82, 1° 08018 Barcelona, España
Fecha constitución: 27/VI/1990
Director Ejecutivo: Joan Navarro Badia

Estamos ante la filial española del grupo francés Glénat, nombre que debe a su creador y director ejecutivo Jacques Glénat, un auténtico apasionado de los tebeos que poco a poco se ha montado un imperio, pues actualmente es ya una de las editoriales más grandes de Europa.

A principios de los noventa, Jacques buscó diversificarse y crear filiales. En Italia hubo un intento que no terminó de cuajar, y aquí fichó a Joan Navarro, que por aquel entonces era director del Salón del Cómic de Barcelona y actualmente es el director editorial de Glénat. Al igual que a Jacques, a Joan también le encantaban los tebeos, de pequeño hacia fanzines que vendía en el mercado de Sant Antoni, estudió periodismo, y durante una época trabajó en Norma Editorial.

Los inicios de Glénat fueron muy duros. A principios de los años 90, en pleno boom del manga con Dragon Ball a la cabeza, era una editorial modesta que despertaba bastantes antipatías entre los aficionados por la escasez de títulos manga que publicaban y su deficiente calidad. Prueba de ello las tenemos en las declaraciones que Óscar Valiente (actual director de Norma) realizó a la revista Kame en 1995: “Buff… no puedo negar que siento especial desprecio hacia las ediciones de Glénat. Y no busco polémica ni esas tonterías, que a mí las parrafadas de relleno de Jesús Cuadrado, Jorge Riera y compañía me la traen floja, pero es que esta editorial encarna el puro oportunismo basura. Está de sobra opinar sobre la calidad y el precio de Sueños y Street Fighter II, pero es que meten una edición “de lujo” como Porco Rosso y te la cobran a precio de oro… eso no tiene ni pies ni cabeza (y algunas de estas palabras han salido de boca del señor Navarro…). Pero bueno, lo malo es la que se nos viene encima, ya que el fracaso editorial de sus títulos europeos y de Viñetas va a propiciar un aluvión de títulos-basura con los que sustentar al editor.

Las cosas no mejoraron, más bien empeoraron hasta que a finales de los años 90 la situación había tocado fondo. La editorial no acumulaba más que deudas, los proveedores dejaban de confiar en ellos y se llegó a una suspensión de pagos con los 3 únicos empleados de Glénat. La decisión estaba tomada, al finalizar el ejercicio Jacques Glénat se haría cargo de las deudas y recolocaría a Joan Navarro a la editorial francesa dando por concluida la aventura de su filial española. Ése Salón del manga ni tan siquiera pudieron pagar un stand, que de no ser por la confianza que les hizo Pilar Gutiérrez (directora de Ficomic) probablemente se habrían perdido el último acto público de la editorial. Su principal novedad era Rurouni Kenshin, que aprovechando la licencia que poseía Glénat Francia consiguieron editar la versión castellana con sobrecubierta y sentido de lectura oriental. No fue la mejor de sus ediciones pero el título levantó tanta expectación por la reciente emisión de su anime en Canal+ que el éxito fue inmediato, y en el mismo Salón se agotó la primera tirada de 4.000 ejemplares, hicieron varias reimpresiones más y también se agotaron… Los buenos resultados obtenidos hicieron replantearse el futuro de la editorial que pasó por apostar fuertemente por la edición de manga en formato original, algo que ninguna editorial grande se había atrevido a hacer hasta la fecha. Glénat se jugó su última carta apostando por el manga en formato tankôbon japonés y les salió bien.

Norma Editorial había cancelado su línea manga y Planeta se limitaba a editar adaptaciones de series televisivas en formato grapa como Digimon o Yu-gi-oh!. Glénat era la única editorial que publicaba manga de calidad, editaba íntegramente todas las series que iniciaba (independientemente de su resultado económico), escuchaba las peticiones de los aficionados y recuperó grandes títulos que antaño habían sido cancelados (como Ranma 1/2 o Saint Seiya). En contra de lo que había sucedido hasta la fecha, los deseos de los aficionados eran escuchados, y en lugar de un discurso derrotista sobre el manga y su supuesta falta de comercialidad, ellos apostaban fuertemente por él y declaraban abiertamente que sus títulos manga eran los que más vendían. De esta forma se ganaron la confianza de Shueisha y consiguieron el apoyo de los aficionados que encontraron en la nueva política de Glénat un oasis en medio de un desierto. Esta política les dotó de una clara ventaja sobre su competencia más directa que no tardó en seguir el camino iniciado por Glénat y que nos lleva a la situación editorial actual.

Si en 1999 Kenshin salvó a Glénat España de la desaparición, en 2002 fue Naruto la que multiplicó los beneficios de la empresa hasta unos niveles inimaginables, hasta el punto de dotarla de una solvencia contrastada y una fortaleza estable envidiable, convirtiéndose en una de las principales editoriales de manga de España.

Glénat fue fruto de una idea romántica y una gran pasión por los cómics. Después de bastantes penurias, mucho esfuerzo y, porqué no decirlo, algo de suerte… consiguieron hacer realidad sus sueños y el de muchos aficionados. ¿Seguirán así en el futuro o terminarán cediendo a las exigencias capitalistas? Sus últimas decisiones editoriales parecen indicar que han apostado por la segunda opción.

Datos económicos

  31/XII/2003 31/XII/2004 31/XII/2005 31/XII/2006
Ingresos de explotación 2.301.567 € 2.577.358 € 2.598.847 € 3.502.738 €
Resultado del ejercicio
88.668 € 56.017 € 41.142 € 174.278 €
Número de empleados 9 8 12 15

Entrevista

Félix Sabaté, editor de la línea manga de Ediciones Glénat, ha concedido una entrevista a Mision Tokyo, donde repasa la trayectoria de la editorial, cuenta todo el proceso que conlleva editar un manga y hace un repaso de sus proyectos a corto plazo.

Mision Tokyo: ¿Podrías hablar sobre la historia de la editorial? Cómo surgió la idea, quién le puso el nombre…

Félix Sabaté: Pues es curioso porque este año 2008 va a ser el 15º aniversario de Glénat, lo que quiere decir que en 1993 salió a la venta el primer libro de Glénat, el primer álbum. Esta editorial, como supongo sabrá mucha gente, es parte de un grupo francés muy grande que se llama Glénat, el nombre viene de un gerente, el director ejecutivo que es Jacques Glénat. Es un señor noble que desde pequeño, como nos pasó a todos, le gustaban mucho los tebeos: empezó a hacer sus fanzines, y poco a poco, se montó un imperio que ha acabado convirtiéndose en una de las empresas más grandes a nivel de cómic, no sólo de Europa sinó mundial (como empresa privada que no es multinacional pero sí gran empresa). Sobre el año 1992 Jacques Glénat ya podía entrar en el mercado español, italiano, alemán, e intentar diversificar y hacer filiales. En Italia hubo un intento que no acabó de cuajar, y aquí fichó a Joan Navarro que como sabéis aparte de ser mi jefe y mi amigo es el director general de esta casa y que tiene la misma historia, a él también le gustaban los tebeos de pequeño, hacía fanzines, escritor, periodista… Hacía sus fanzines a máquina de escribir en su casa, los fotocopiaba él y los vendía en el Mercado de San Antonio. A partir de ahí él también trabajó en Norma durante unos años, luego se montó su propia editorial que fue un fracaso y luego lo fichó Glénat para dirigir Glénat España.


El tomo #28 de la primera edición española de Rurouni Kenshin (izquierda) y el primer tomo de la edición kanzenban japonesa del mismo manga (derecha)

“La empresa iba bastante mal hasta que llegó el amigo Rurouni Kenshin y nos salvó el culo. Con las ediciones conservando el formato original, respetando lo que es la sobrecubierta y el sentido de lectura oriental, provocó un cambio y el público empezó a comprar manga a nivel masivo”

En un principio los inicios de Glénat fueron muy duros, porque los noventa era una época en la que se hablaba bastante de la crisis de los cómics, más que nada porque el formato viejo de revista o cómic book empezaba a decaer, y buscábamos nuevos formatos, se intentó en nuestro caso seguir con una revista de nuevas tendencias, que se llamó Viñetas, con el estilo de revista de siempre, con historias que continuaban en varios meses. Esa revista no me acuerdo cúantos números duró pero no fue un éxito precisamente, y hubo que cerrarla. La empresa la verdad es que fue bastante titubeante los dos primeros años, hasta que llegó el manga. De hecho la empresa iba bastante mal hasta que llegó el amigo Rurouni Kenshin y nos salvó el culo. El hecho del nuevo fenómeno del manga, además con las ediciones conservando el formato original, respetando lo que es la sobrecubierta, la cubierta, y el sentido de lectura oriental, provocó un cambio en cuanto un nuevo público empezó a comprar manga a nivel masivo, y además estamos hablando ya de post-Dragon Ball, casi casi. Entonces con títulos como Kenshin empezamos a publicar manga, y lo importante también es que tenemos asesores que nos asesoran qué títulos hemos de sacar y en qué momento los tenemos que sacar al mercado, que es lo más básico para acertar lo que la gente quiere y puede comprar. Entonces a partir de ese Kenshin, que además lo recuerdo porque yo estaba de periodista en el Salón en esas fechas, recuerdo carretillas directamente de la imprenta con paquetes de diez Kenshins en cada una, y tal como se abrían los paquetes se vendían, así que a partir de ahí Glénat empezó a remontar y empezó a crear la división de manga que es la que hoy en día nos da no sólo de comer muy bien sino lo que más trabajo nos da, ahora mismo entre un 70 y un 75% de producción editorial al año nos la da el manga. Luego tenemos como sabéis la parte de cómic español, europeo, y otras cosas que nos gustan, como libros de fotos, Chicos de Carpeta… Y frikadas con las que nos gusta de vez en cuando sorprender. (risas) Pero básicamente la editorial Glénat a partir de ese año cambia y se queda digamos a ser división de manga y después pues salió Ranma 1/2, Los Caballeros del Zodíaco, Blame!, La Espada del Inmortal… , empezamos a acertar muy bien con los títulos y nos convertimos en la empresa puntera en esto del manga, eso sin dejar de lado a otros autores como Carlos Giménez, hasta la llegada de Esther hace poco que ha sido el libro en castellano más vendido por nuestra editorial.
Y a partir de ahí y hasta la fecha nos hemos convencido que no hubiéramos podido ser una empresa puntera si no fuera por el manga, es una solución cada vez más amplia, porque al principio sólo se distribuía a librería especializada, incluso al principio el kiosko murió para lo que es el formato manga porque es un formato muy pequeñito para luchar contra los cartones de fascículos y estás muerto sólo al llegar, y se empieza a ver poco a poco en librerías especializadas en toda España que permiten que lleguen al lugar más recóndito del país. A partir de ahí pues claro, en un Corte Inglés, las grandes superfícies se empiezan a dar cuenta que ahí hay negocio, que eso se vende, y que los chicos y las chicas están muy afanosas de conseguir el último número de lo que sea, y digamos que llegamos a nuestro 15º aniversario con una salud de hierro y con un catálogo de manga yo creo que envidiable, con muchos proyectos nuevos en cartera, con muchas cosas frikis también en el catálogo, y sobre todo con un crecimiento como empresa bastante espectacular en los últimos años. Yo cuando entré en esta empresa hace cinco años éramos seis personas, ahora somos 23 o 24. Nos hemos profesionalizado como hemos podido y más y vamos hacia esa línea de ser lo más profesionales posibles, ofrecer el mejor producto posible, e intentar darle al lector lo que desea, lo que pide. Esa es la historia de la editorial a grandes rasgos, pero hay mucho más, claro.


Naruto, el superventas de Glénat

“Hace cinco años éramos seis personas, ahora somos 23 o 24. Nos hemos profesionalizado y vamos hacia esa línea de ser lo más profesionales posibles, ofrecer el mejor producto posible, e intentar darle al lector lo que desea, lo que pide”

M.T.: Si Rurouni Kenshin fue digamos el punto de partida de…

F.S.: De la recuperación de Glénat.

M.T.: Y entonces, ¿la entrada de Naruto?

F.S.: Al mencionar la entrada de Naruto nos da la risa histérica (risas). Nos entra la risa cuando vemos que… Además Naruto fue, me acuerdo como si fuera ayer, cuando entraron los asesores de Piñeyro con un Naruto nº 1 en japonés en la mano, con los ojos inyectados en sangre, como si no hubiera dormido en toda la noche, “¿y a ti qué te pasa?“, “¡tenemos que sacar ésto, es el nuevo Dragon Ball!“, y todos “sí, claro, claro, igual, sí, en fin, no sé, ¿estás seguro?“, “¡Sí, sí, sí!“. Hicimos el nº1 de Naruto sin que hubiera aún ningún tipo de Naruto-manía, y sin que nadie supiera qué coño era eso.

“Naruto pasó a ser el récord de ventas en esta editorial y creo que no lo superaremos nunca, a no ser que pillemos el siguiente Naruto también nosotros, y ha significado para nosotros un salto cualitativo muy importante”

M.T.: Pasó medio año hasta que no empezó la emisión del anime en Japón.

F.S.: Sí, de hecho sólo había salido el manga, sólo llevaban dos tomos publicados y seguía saliendo en la Shonen Jump, y sí, empezaba a tener éxito pero no era como ahora ni mucho menos, y fue, bueno, como “bueno vale, pues haremos 5.000 ejemplares de tirada“, y él , “¡no! ¡hagamos más!” “¿estás loco?“, e hicimos 10.000 ejemplares del primer tomo, y de esos 10.000 pues se agotaron entre dos y tres meses. Y a partir de ahí pues el #1 de Naruto evidentemente pasó a ser el récord de ventas en esta editorial y creo que no lo superaremos nunca (risas), a no ser que pillemos el siguiente Naruto también nosotros, y sí que ha significado para nosotros un salto cualitativo muy importante. Una cosa es sacar Ranma 1/2, o Saint Seiya, que quieras o no la gente ya la conocía, y sacas las partes inéditas, nunca se habían esperado mucho según que cosas, tampoco fue la edición definitiva, incluso Kenshin, venía de los materiales de Francia, tampoco es que sea una edición de la que estemos muy orgullosos (sacamos en junio la edición nueva, en la kanzenban), pero sí que Naruto nos puso en el mapa más allá de la editorial de cómics digamos el mundo real de alguna manera. Pero digamos que en cuanto explota el tema Naruto quien tiene ese tebeo pues parte la pana. Y claro, vivimos situaciones realmente muy cómicas para nosotros, en el sentido que no nos lo podemos creer: llegar a un Salón, y todo un lateral del salón, que son 8 metros, con todo lleno de tomos de Naruto, y los pobres cuatro o cinco dependientes a los que le toca trabajar en ese lado, no pueden ni ir a mear o a comer, se pasan vendiendo tomos durante horas sin parar. Hubo un Salón que os lo juro acabé con las manos sucias y pensando “¿qué coño he tocado yo?“, y eran billetes. Un billete de cinco guarro, la moneda de dos y la de cincuenta, el último Naruto, el veintinoseque, o el #32. Y cuando te tocan billetes de cinco guarros de estos del bolsillo, “¡¿ésto que tengo en las manos qué narices es?!” (risas).

“Hubo un Salón en el que vendimos tantos tomos de Naruto que, os lo juro, acabé con las manos sucias y pensando “¿qué coño he tocado yo?”, y eran billetes”

Entonces sí, Naruto significa sobre todo que nos convertimos ya por derecho en una, no sé si la empresa número 1 de manga en el país ahora mismo, pero si primero fue Planeta con Dragon Ball nosotros hemos tomado el relevo en ese sentido, más que nada porque tenemos cinco mil trabajos de prospección y nos quedamos con la serie que está siendo best-seller en Japón en los últimos años, y en todo el mundo, claro.

M.T.: ¿Cómo empieza el proceso cuando decidís editar una obra?

F.S.: El proceso es más fácil de lo que la gente se cree y más complicado de lo que la gente cree. Todo parte de la prospección que hacemos del mercado japonés. Nosotros, aparte de trabajar siempre con alguien japonés en la oficina, porque es la manera más fácil de contactar con Japón, tenemos a una persona específica encargada de los derechos internacionales con Japón, y una persona para el resto de contactos internacionales. Esa persona en un principio fue Montse Samón, que no es japonesa, pero luego sí tuvimos a Akiko Yamada que ahora la tenemos de contacto en Japón porque se ha vuelto a Japon porque tuvo un niño, y ahora tenemos a Sonoe Nanko que es la chica que está llevando esto ahora. Pero antes de eso lo que tenemos es sobre todo a Enric Piñeyro. Él y Joan Navarro son los que viajan a Japón dos o tres veces al año y consiguen contacto con todas las editoriales grandes e incluso muchas pequeñas que vamos descubriendo. Básicamente te basas en las que tienen lo que se vende aquí, de lo que la gente le gusta aquí y lo que la gente te pide que aún no ha salido. Claro, si tienes dos mails pidiendo una serie que nadie conoce no le haces mucho caso, pero si tienes cientos de mails pidiéndote Naruto, por ejemplo y tal, será por algo. Luego evidentemente compruebas que esos mails son ciertos, es decir, a ver, esto existe, de verdad en Japón es un éxito, si es de la Shonen Jump vale, punto positivo: ya empezamos bien. Pero sobre todo el mérito de que una serie funcione aquí es que primero tienes que escogerla, sacarla en España y cuándo sacarla. Un ejemplo podría ser, ahora sale una serie nueva en la Shonen Jump: hay suficientes páginas publicadas, es el momento de estudiar si eso puede funcionar aquí o no, evidentemente es demasiado pronto para publicarla aquí porque ni siquiera existe el primer tomo, de hecho cuando existen el tomo 1 y 2 es cuando te lo miras más, sobre todo la cadencia de la serie, es muy importante que no salga un tomo cada año porque ralentiza mucho y la gente se olvida, si no hay una cadencia mensual o bimestral se la sopla un poco el producto. A lo que íbamos, se escoge el manga “x”, porque nuestra experiencia nos dice que eso va a funcionar en España, o simplemente a veces lo escogemos por criterios geográficos o narrativos porque pensamos que aunque no funcione nos gusta sacarlo, y ya que tenemos Narutos nos podemos dar el lujazo de sacar una serie que no va a vender, que nos ha pasado mucho, que igualmente estamos contentos de haber sacado más de Maruo, Say Hello to Black Jack o las cosas de Tezuka que no se venden mucho, de hecho se venden muy poco, pero te da mucho gusto tener cosas en el catálogo como Black Jack o este tipo de cosas.


Las oficinas de Glénat, envueltas de las obras y socavones causadas por la reurbanización de la zona barcelonesa de Glòries

“Lo que hacen los japoneses es juzgar tu oferta a partir de tus ideas editoriales anteriores, o sea si no la has cagado mucho hasta la fecha tienes muchos números para conseguir la licencia, si has hecho cagadas como le ha pasado a otras editoriales hay un punto negativo”

M.T.: Si te lo puedes permitir, adelante.

F.S.: Sí, además también es una cuestión de imagen, porque en Japón decir que has traído cosas de Tezuka a España mola mucho. Es importante de cara a las editoriales japonesas que es lo que hablábamos.
Una vez decimos vale, este manga “x” nos gusta mucho y lo queremos publicar, se contacta con la editorial japonesa en cuestión (Shueisha, Kodansha, Kadokawa Shoten…), trabajamos con muchas ahora, incluso trabajamos como todas las editoriales españolas y de todo el mundo con Shueisha, Kodansha, Shogakukan, y para de contar, alguna más por ahí, Hakusensha… También tenéis que tener en cuenta que Shueisha es un monstruo editorial enorme y ahí entra Shogakukan y Hakusensha, que aunque tengan políticas editoriales diferentes es la misma empresa, pero hay que negociar con gente diferente, pero bueno, básicamente son el mismo grupo editorial. Y sobre todo los dos grandes gigantes son Kodansha y Shueisha, luego vas descubriendo cositas. El contacto es con ellos y les ofrecemos la posibilidad de publicar en España, les preguntas si ellos están dispuestos a vender y a qué precio, de qué tipo de materiales podemos disponer, si fotolitos, si CD's, si hay que escanear el tebeo, etc. Porque también, si hay que escanearlos, bueno, si hay que escanear casi que lo evitamos. Si no hay otro remedio pues se escanea ya que no tenemos los materiales, pero siempre que se puede digamos acceder a los originales es cuando las cosas salen bien. Y entonces ellos normalmente consultan al autor (eso es una cosa que les gusta mucho) y que además tienen que hacer siempre, consultar cada paso que hacen con la obra al autor correspondiente, y lo que hacen digamos es juzgar tu oferta a partir de tus ideas editoriales anteriores, o sea si no la has cagado mucho hasta la fecha tienes muchos números que te la den, si has hecho cagadas como le ha pasado a otras editoriales no sólo españolas sino francesas y tal y tal, hay digamos que un punto negativo, y, digamos, para las nuevas series igual no te tienen en cuenta. Hay que ir con mucho cuidado con los japoneses, digamos en general a nivel de negocio, ellos cuidan mucho su producto y tú tienes que cuidar mucho su producto. Por eso es básico tener mucho respeto con la obra original. Por eso con nuestros mangas nos complicamos poco la vida en el sentido de planning de las portadas, el mismo tipo de diseño, el mismo tipo de producto con su sobrecubierta, camisa… Entonces una vez las negociaciones han empezado, aunque sea a nivel informal, o sea, tú preguntas: ¿Está disponible este manga para traerlo a España? Ésa es la pregunta básica. Dicen: sí, está disponible. Ellos dicen: Pero ya tengo ofertas, no tengo ninguna oferta, o no estamos interesados en venderla, normalmente nosotros ahora tenemos una ventaja sobre todo con Shueisha y Kodansha, nos miman mucho porque nosotros les hemos mimado mucho antes, nosotros tenemos Naruto, tenemos Bleach, las cosas punteras, o sea, llevamos una ventaja de que se ha oído de Naruto en cualquier país del mundo y ya tenemos la ventaja con el resto de editoriales japonesas.

“Shueisha y Kodansha nos miman mucho porque nosotros les hemos mimado mucho antes. Nosotros tenemos Naruto, tenemos Bleach, las cosas punteras, o sea, llevamos una ventaja sobre las otras editoriales”

M.T.: Claro, te venderán a ti antes que a otro.

F.S.: Claro, entonces una vez digamos empiezas las negociaciones que es lo que hacemos desde aquí con una chica que se encarga de esto y tal, pasamos una oferta, lo que creemos que nos va a costar, más o menos una oferta estándar, para mangas de formato normal, es siempre más o menos el mismo de dinero, el mismo tipo de oferta para los derechos de autor, más un royaltie que ellos siempre intentan subir y nosotros intentamos bajar, que suele ir del 7 al 10% dependiendo del tipo de serie, autor, el éxito que ha tenido en Japón… y una vez se llega a un acuerdo, se establece un criterio de qué perodicidad va a tener esa serie, cuándo vamos a lanzar el número #1, qué promoción, markéting y otras cosas queremos y podemos hacer con ese producto, ellos nos pasan una factura, la pagamos religiosamente, y entonces nos envían los materiales para trabajar con eso, con lo que tengan. Los casos son: no hay materiales, escanéatelo tú por tu cuenta (que sigue ocurriendo), y a veces sorprende de un país como Japón que se supone que son los más avanzados del mundo, pero hay veces que no tienen materiales, no tienen ni fotolitos, no tienen ni CD's, no tienen nada; entonces dicen “mira, te enviamos tres muestras de cada tomo, y tú te los escaneas“. Y ahí tenemos problemas porque claro, ahí tienes que ajustar tamaño, usar un escáner que sea lo más pulido posible… Pero bueno, lo normal es que te envíen unos CD's estupendos con todo lo que son materiales de portada y cubierta, y los materiales a utilizar. Y una vez nosotros recibimos eso, bueno, una vez el contrato está hecho, antes de recibir los materiales lo que hacemos es encargar la traducción. Como sabéis nosotros trabajamos con Daruma, con Marc y Vero y toda su gente, que son los que hacen todo lo que publicamos aquí, ellos se encargan de la traducción y ahí también lucho con ellos, “¿Para cuándo? ¡Lo quiero para mañana!“, “No, mañana no puede ser“, “Pues envíame esto y tal“, no, hacemos un planning muy cerrado con ellos y cada mes me entregan las traducciones seguramente de lo que se publicará como mínimo en tres o cuatro meses, con tiempo para revisar y todo el rollo. Entonces cuando tienes por un lado la traducción que has encargado y los materiales por otra parte y tal, coges estos materiales y se los das a un rotulista. Aquí tenemos, puf, igual ya ocho equipos diferentes, externos.

M.T.: Es decir, no trabajáis con plantilla sinó…

F.S.: No, aquí tenemos los diseñadores gráficos que son los que diseñan las cubiertas y hacen todo el trabajo de diseño gráfico interno, de la editorial, y son los que digamos hacen lo de las imprentas y controlan el trabajo de los rotulistas. Pero es imposible que rotulemos las veintipico series que tenemos en marcha ahora mismo, o treinta, yo qué sé. Con tantas es imposible, claro. Intentamos de hecho crear un estudio gráfico en la editorial pero vimos que era, incluso por espacio, imposible.


El sueño de todo otaku está en los almacenes de Glénat: tomos y más tomos de todas las colecciones. ¡Un lugar idóneo para perderse!

M.T.: Durante el proceso de edición de un tomo, ¿cuanto tiempo requiere la rotulación?

F.S.: Depende del caso. Hay casos muy sencillos, por ejemplo Naruto, que es un material muy pulido y no hay tanto texto como por ejemplo en Negima! o Love Hina, entonces es bastante rápido de pulir, es también bastante limpio de hacer, nos envían unos materiales cojonudos.
Pero luego sí que hay otras series que tienen complicaciones mil. Entonces Shueisha normalmente es muy raro a no ser que sea material muy muy antiguo tipo Musculman que ahí sí que dijeron “pfff, hagan ustedes lo que quieran pero no tenemos materiales de esto más que este artbook, estos tomos” y claro, todos son escaneados y las imágenes de las portadas sacadas de un artbook de personajes, copiando una edición japonesa que era también esta portada con este personaje, son 18 tomos, pues caen 18 personajes, o algo así. Pero bueno, por ejemplo de los ochenta ya dijeron el plan con los materiales, porque ahí de material sí que no tienen nada, o sea que lo sentimos mucho. Total que bueno digamos que eso cada uno es de su padre y de su madre, así que normalmente en mes, mes y medio, recibiendo por anticipado los materiales, y todo eso digamos pasa un proceso, primero se escogen las tipografias, también, se escoge el tipo de tomo y tamaño que va a tener, se miran bien las portadas, se diseñan y se envía la aprobación a Japón, todo lo que es portada y cubierta, primero va a Shueisha, se lo miran, y normalmente en una semana o dos, tres, un mes, depende del caso, te contestan y te hacen algún cambio, y si no, si te dan el ok ya tienes la portada preparada para enviar a imprenta. En el caso de lo de dentro no se necesitan aprobaciones pero sí te piden que seas respetuoso con la sangre, sus tamaños y todo ese tipo de cosas. Y que no retoques onomatopeyas, lo cual nos viene estupendo porque nos es mucho más barato de hacer. Dejar la onomatopeya en japonés es mucho más bonito pues son dibujadas por el autor y no haces desastres como pasó con Kenshin que la onomatopeya era tan grande para la tabla japonesa que tapaba el dibujo. Yo recuerdo una página de Kenshin que nunca olvidaré, que era dos personajes chocando en una lucha de estas de la hostia, y sólo se veía “cataplas”, ¿no?, una onomatopeya y dos piernas que salían por ahí y un trozo de espada y decías, ¿pero qué ha pasado aquí? Y claro, veías el original y veías que las onomatopeyas estaban integradas con los dos chocando, digamos. Así que preferimos dejarlas además de para evitar estas anécdotas, para ser lo más fieles posible. Una vez el rotulista hace su trabajo nos entrega una copia impresa de la tripa para corregir texto, por si hay algún bocadillo fuera de sitio, si falta algo de la traducción… Hacemos la primera revisión, eso luego nos lo entregan en un CD montado en Quark (un programa de autoedición), que aquí acabamos de completar con los créditos, la publicidad o lo que sea, tal, tal, y se envía a imprenta. En imprenta normalmente un manga se puede imprimir en menos de un mes, pero como tenemos tantos, digamos lo que necesita la imprenta es que les enviemos mínimo ocho o diez tripas al mismo tiempo para imprimirlas de golpe. Es mucho más fácil y sale mucho más barato, imprimir por ejemplo las cubiertas a color, pues poner en una plancha dieciséis cubiertas de papel diferentes, pues Lamu, Naruto… y hacer las medidas que necesites para una sola tacada que es como se corta, evidentemente. Y en la imprenta también se hacen unas segundas pruebas que se llaman ofálicas, la imprenta mira que la distancia y todo esté en su sitio, y cuando le damos el ok, entonces pasas al proceso de impresión y es lo que os decía de planchas grandes de pliegues de 16 páginas, que se cortan, se pliegan, y eso pasa a encuadernación y además en el caso del manga se da un caso un poco extraño porque la encuadernación de las camisas se hace a mano (igual nadie sabe, pero no hay ninguna máquina fiable al menos en España que nosotros conozcamos, que nos fíemos, de que las sobrecubiertas las pliegue y las ponga en sus libritos, por eso se hace a mano). El encuadernador pues tiene unos diez o doce esclavos, seguro (risas), los llamo esclavos porque debe ser la hostia, imaginaos estar todo el puto día controlando las sobrecubiertas, que queden bien, encajando el tebeo, y así todo el día. Y una vez está el tomo impreso, se nos envían ejemplares para su última revisión no vaya a ser que haya alguna cagada máxima, tipo el ISBN esté mal, el código de barras, la portada se haya cortado mal, etcétera. No suele pasar, pero hay que revisarlo, y una vez ya tienes los ejemplares la imprenta los envía a donde tú le dices que en este caso es la distribuidora, nosotros nos quedamos varios ejemplares aquí para servir en salones, ferias, o nuestro propio uso de archivo, y a partir de ahí normalmente se distribuyen los ejemplares entre 24 y 48 horas, en cuanto llegan todos los Narutos del mes pues hace cual Papa Noel por toda España. Normalmente siempre recibimos los últimos viernes de cada mes, aunque últimamente como tenemos tantas novedades pues el día 15 para desahogarnos un poco cuando lleguen a la tienda, cuarenta novedades el mismo día, y vayan llegando pues de diez en diez. Las que son muy esperadas las dejas un poco para el final, vas sacando todo antes para que se vea un poco más. Y ése es básicamente el proceso, a partir de ahí pues ya llegas a la tienda y te llevas el tebeo. No sé si me he dejado algo pero básicamente el proceso es ése, tan sencillo como parece y tan complicado como no se ve, ¿no? Es que en realidad pueden pasar muchas cosas, que el rotulista se cuelgue, que los japoneses te tiren una portada para atrás en el último momento, que tú marques una fecha y la producción no llegue a tiempo, etc etc etc. Qué divertido, ¿no? Yo estoy muy entretenido con la oferta y la demanda.

“Una de las sorpresas más negativas es Capitán Tsubasa, porque la sacamos con toda la ilusión del mundo pensando que teníamos una mezcla entre efecto sorpresa y el efecto nostalgia, pero no funcionó. Otro de los grandes chascos que nosotros nos tragamos el anzuelo fue el yaoi. Sacamos Bronze, Yami no Matsuei… y han sido un desastre”

M.T.: Desde que se hace el estudio y realmente ves el tomo en la calle, ¿más o menos cuánto tiempo?

F.S.: Entre seis meses y un año. Hay procesos más fáciles porque, por ejemplo, hay una serie que hemos tenido una revelación, nos pasó con Bleach: la habíamos tenido encima de la mesa durante años porque llevaban publicándola durante mucho tiempo en Francia, de hecho se estaba publicando allí desde hacía dos o tres años, y se fue pasando, se fue pasando… Al final tuvimos la suerte que nadie la pilló, porque podía haber llegado Planeta y decir “pues me la quedo“, y le hubieran dicho “pues pa ti“, y llegó un punto en el que empezamos a ver que Bleach estaba llegando a unas cuotas de ventas no como Naruto pero que se estaba poniendo en segundo lugar de la Shonen Jump, y en Japón estaba siendo un exitazo de ventas, a partir del tomo vientipico, no me acuerdo, y ahí fue cuando dijimos vale, la pillamos. Y a partir de ahí la pudimos sacar mensualmente porque hay tomos de sobra para sacar cada mes. Y eso sí que fue un caso de decir, fue igual tres meses antes de un Salón del Manga, “me la pillo“, “me la quedo“, “ten los materiales“, “a traducir tú“, “tradúceme esto“, “no se qué“, “¿tienes las portadas ya?” “A imprenta“, y llegó justo para el Salón del Cómic, en un tiempo absolutamente récord. Son casos que no son muy aconsejables porque cuanto más prisas hay más riesgo de errores. De hecho los tomos #1 y #2 de Bleach, incluso el #3 también, por las prisas, no esperamos los materiales japoneses y los sacamos con los materiales con los que habíamos trabajado en Francia. Como curiosidad, la primera edición de estos tomos tienen onomatopeyas occidentalizadas mientras que cuando ya pudimos acceder a los materiales originales, a la seguna edición del número #1 de Bleach ya la hicimos como la teníamos que haber hecho desde un principio. Pero bueno, un poco las prisas, fue por sacar el número #1 en el Salón que fue hace dos años.

M.T.: Claro, es mejor sacarlo en un Salón que sacarlo en el mes que sea.

F.S.: Sí, pero hay cosas que, incluso Bleach, la hubiera sacado por Navidad por ejemplo, tampoco hubiera pasado nada. Pero sí que un Salón le da más dimensión, lo que sí vale mucho la pena son sobre todo las obras que no conoce nadie, o que son así menos conocidas, sí que aprovechamos para sacarlas en el Salón del Cómic o en el del Manga para que tengan más difusión.


Capitán Tsubasa, Yami no Matsuei y Bronze, varias de las decepciones en ventas del catálogo de Glénat

M.T.: ¿Puedes decir la obra con la que os habéis dado de bruces?

F.S.: Hemos tenido la suerte de que con ninguna, o sea, con alguna nos hemos equivocado bastante y con otras no tanto, pero sí que es verdad que hemos tenido sorpresas negativas y otras positivas. Una de las sorpresas más negativas es Capitán Tsubasa, porque la sacamos con toda la ilusión del mundo pensando que teníamos una mezcla entre efecto sorpresa, porque nadie se esperaba que sacáramos eso, y el efecto nostalgia, que mucha gente la recordaba de su infancia y todo eso. Pues no funcionó, y es la serie que quizás hemos promocionado más, de la que más publicidad hemos metido, y además hemos intentado hacer cosas, sacarla en kioskos… Pero ni por asomo las cifras que esperábamos, tampoco esperábamos vender como un Naruto, ni mucho menos, nosotros pensábamos que sería una serie que recuperaríamos la inversión, pero no. Por eso cuando la gente nos pregunta si vamos a sacar más cosas… pues casi que no. Otra sorpersa negativa pues fue Astroboy, pensaba que habrían más fans que se la comprarían, mínimo mil fans más digamos, y tambiés es una cosa que si a la gente le hace mucha gracia pues no se la compran. Y otro digamos de los grandes chascos que nosotros nos tragamos el anzuelo fue el yaoi. Sacamos Bronze, Yami no Matsuei… y han sido un desastre. Sí que es verdad que hay mucho fan y muy integrista, y yo he visto chicas llorando con el número de Bronze porque había salido el número #11, pero no responden a la realidad del público que hay detrás de esos productos. Y claro, de ahí la sorpresa, porque además es la evolución lógica, es como el shôjo para las chicas más adultas, no tan jovencitas porque el público de manga como todos los públicos va creciendo, Naruto crece, Son Goku pasa a convertirse en adulto, vas con el público, y no, hay muchas integristas, pero no las suficientes como para justificar que haya una línea sólida de yaoi y que estemos detrás de ella.

M.T.: O sea que del yaoi que se olviden.

F.S.: Más que que se olviden, a que nosotros demos con algo que les guste, lo hemos intentado pero no hemos podido, ahora por ejemplo, ya no tan yaoi en ese sentido pero sí un shôjo para chicas más maduritas digamos sacamos Five, que es de Shueisha, que lo sacamos para el Salón del Cómic, y es un shôjo así también de relaciones amorosas pero no tanto para niñas sino para gente de más edad, a partir ya de 16 o algo así.

“Entramos al trapo por conseguir la licencia de Fullmetal Alchemist, Kingdom Hearts, y Keroro pero, no se sabe muy bien porqué, no nos llevamos el gato al agua. Entonces te das cuenta de que los japoneses, a parte de la pasta, cuidan mucho quién o qué tipo de oferta les haces”

M.T.: ¿Y que saquéis La Ventana de Orfeo, por ejemplo, que ya es un poco como un clásico, porque tiene sus años y demás?

F.S.: Ahí vamos a intentar ver si existe terreno Candy Candy o no. Estamos intentando pillar a las lectoras de Esther (risas). Que se pasen al manga o que las lectoras de manga se pasen a Esther, por así decirlo. Además las sacamos en el formato original japonés de la editorial Fairbell que no lleva sobrecubiertas, que es un formato un poco más largo, un poquito más grande que el de nuestros seinens y un poquito más ancho… Vamos a publicar a ver qué pasa. Sé que hay muchas fans, todas chicas, de la editorial ésta todas encantadas con La Ventana de Orfeo. Lo encuentro estupendo (risas). Sobre todo Mayme Angel me hace mucha gracia porque es La Casa de la Pradera; es un estilo que no es que sea muy antiguo, pero las autoras lo dibujan así como muy, como muy antiguo, ¿no?, muy clásico, con ese pelo, y esos ojazos ahí, y bua. No sé, vamos a probar porque creemos que hay un público para este tipo de mangas, pero claro, esto tampoco es un yaoi, ni tampoco La Princesa Caballero, no sabemos muy bien lo que estamos haciendo exactamente (risas).

M.T.: A la hora de editar un manga en España, ¿ha sucedido algún caso de que su negociación con los japoneses se haya interrumpido?

F.S.: Más que problemas, no, entras en negociación, y entras en puja por según qué títulos con todos los demás, entonces claro, por ejemplo Panini, por poner un ejemplo, al ser una editorial grande que tiene empresas en toda Europa, claro, si tiene Fullmetal Alchemist, por decir algo, que no lo tienen ellos, en Italia, pues tienen más números de tenerla en España. Igualmente nosotros, en según que cosas, por ejemplo con Fullmetal Alchemist entramos todas al trapo, evidentemente, y con Kingdom Hearts, con Keroro, y con esas cosas que ahí así nuevas, entramos al trapo bastante, y bueno, no se sabe muy bien porqué, no te llevas el gato al agua a veces. A veces no sabes a lo mejor porqué, a veces por ejemplo tú haces una oferta desquiciada y dices “bueno, esto nos la quedamos nosotros porque hemos apostado un montón de pasta”, no sabes si el otro, porque claro, Planeta no te lo va a decir, no sabes si ha apostado más que tú o tiene un amigo en la editorial y por eso se la dan, entonces también te das cuenta un poco que los japoneses, a parte de la pasta, cuidan mucho quién o qué oferta le haces, si tú igual ofreces menos dinero que Panini o Planeta pero le traes un plan de markéting muy profesional y muy adecuado, y ofreces traer al autor o a la autora o quien sea al Salón del Manga de aquí y hacerle una gira por la ruta Gaudí, pues igual le hace más gracia esto que la pasta que puedan ganar y te dan la novedad ¿no? Pero bueno, básicamente es una cuestión al final económica, tú entras en una puja, tú estás dispuesto a llegar hasta aquí y si el otro está dispuesto a llegar hasta un poco más, pues evidentemente entre 10.000 y 12.000, pues me quedo con 12.000, o lo que sea.

M.T.: ¿Y alguna vez os habéis encontrado con que habéis cogido una licencia, habéis empezado a trabajar en ella y esa licencia se ha quedado en el limbo?

F.S.: Eso estaba pensando, no sé si alguna vez, igual sí, ahora mismo… No sé, igual la recuerdo luego, pero no me suena un caso digamos que hayamos desestimado, sobre todo si ya está pagado, si ya tenemos contrato, ahí quedas mal con los japoneses. Si que hay casos, como el The One Pound Gospel, que ya parece cachondeo, porque llevamos año y medio intentando sacarlo y por una cosa o por otra, la que se te ha enviado después antes estará, no sé qué pasa con este tebeo. Y nos ha pasado a veces de anunciar cosas que al final no salieron en la fecha que habíamos dicho, pero no recuerdo que nos hayamos echado atrás nunca con una licencia que ya tuvieramos. Lo que nos ha pasado es que hemos estado luchando por x durante un tiempo y la hemos perdido, eso sí, pero licencia comprada digamos pues además es tontería, si ya hemos invertido un dinero en esa licencia aunque igual te des cuentas de algo, de “¡Dios mío! ¡Esto va a ser un desastre!”, pero no, al menos imprimes los mínimos, lo sacas a la venta y recuperas un poco de la inversión, la tontería es dar el dinero por perdido. A veces te llevas sorpresas, porque hay algunas con las que te llevas sorpresas positivas.


Dragon Head y Gantz, dos seinens que han obtenido bastante repercusión entre los consumidores

M.T.: ¿Por ejemplo?

F.S.: No sé, el Dragon Head en su momento, nosotros pensábamos que era una frikada de terror que gustaba a tíos raros, y de repente se hizo película, y la verdad es que se acabó vendiendo bastante bien. Otro caso es Gantz: nosotros lo pillamos cuando no lo conocía casi nadie, me hacía mucha gracia porque era muy punk por el estilo, y lo sacamos para destacarnos un poco dentro del mercado para adultos, diferenciando el formato, de la típica gráfica de los shonens o los shôjos, y pensábamos que era un título que a la gente le podía gustar, pero que no llegaría a lo que ha llegado, estamos reimprimiendo los primeros sin parar y tienen muchos fans también, ¿no? Y no sé, otras sorpresas positivas hay bastantes, pero de las negativas te acuerdas más. Hombre, Shaman King sería otra sorpresa relativamente negativa, era una serie que llegaba con mucha fama y que mucha gente la pedía, o Yu Yu Hakusho, también pensábamos que la gente la seguiría mucho pero luego… ¿para esto tanto rollo? ¿para vender lo que ha vendido? Sí, la gente está muy contenta porque tienen la serie publicada, pero… No se está reimprimindo ningún tomo de Yu Yu Hakusho, por ejemplo, están ahí, quedan en el almacén y van saliendo 50 este año o 100 el que viene, y entonces te das cuenta de que tampoco había tanto, como el caso del yaoi, no había tanta cera como la que arde. En el caso del shôjo Gals!: no se vendió tanto como se esperaba porque eran diez números, y luego no sé porqué a la mitad de la serie se desinfló bastante.

M.T.: Claro, si es un manga con anime en televisión, pues…

F.S.: Sí, igual no hubiese sido tan seguida. Es muy divertido, por ejemplo con Inu Yasha, con 50 números ya, o 53 que llevan en Japón, y es muy curioso porque si lo ponen en la tele en Cataluña, en Madrid, o en otro sitio, y de repente ves el triple de pedidos del País Vasco y te imaginas lo están dando en la tele. Cuando lo programan una temporada, o vuelven a poner Inu Yasha o Card Captor Sakura, de repente te llegan unos pedidos y dices “¿pero porqué quieren tantos tomos de Inu Yasha ahora?” Ah, vale, que lo están dando en la tele. Eso sí que se nota.
En el caso de los shôjos, es quizá también el género que más difícil está siendo que acabe de funcionar, al menos para nosotros, no sé las otras editoriales, mientras que el shônen es bastante más estable, uniforme, y la serie menos vendida pues más o menos se vende, con el shôjo tienes grandes decepciones, digamos, y grandes éxitos. Tienes Card Captor Sakura ahí partiendo la pana y están Fullmoon (que también se vendió bastante bien), y luego por ejemplo tienes ahí Alice. Escuela de Magia que se ha hundido ahí en barrena y parece que a nadie le interese, hasta incluso habíamos traído a la autora hace un par de años al Salón. Entonces no es que estemos un poco perdidos pero sí sorprendidos de que hay cosas de que con el shôjo funcionan muy muy bien, y otras que funcionan muy muy mal, entonces no hay una línea media digamos, un electrocardiograma más estable como el del shonen que más o menos… Igual también es culpa nuestra, de no haber igual acertado con un tipo de línea editorial, de no haber encontrado los títulos que ha encontrado la competencia, como Nana o ese tipo de cosas.

“No existe saturación del mercado actual del manga en España. Nosotros pensábamos que en 2005 llegaríamos al techo de ventas y nos equivocamos, hemos roto el techo y seguimos para arriba”

M.T.: ¿Y ahora que el resto de las editoriales está empezando a apostar por este tipo de shôjo que lleva escenas picantes, pensáis en entrar también a la palestra?

F.S.: Sí, por entrar entramos en todos los rollos, incluso sacamos el Gravitation Remix que era una cerdada superporno y supergay, porque nos hizo gracia además que fuera la propia autora haciendo sus dôjinshis, y los sacamos en España, pero sí, siempre que pensemos que vaya a funcionar aquí, hemos de pensar que tiene suficiente calidad como obra, normalmente eso lo tenemos siempre mucho en cuenta, que la obra lo merezca, si las obras son buenas nos interesamos mucho más, eso es cierto, pero si creemos aunque tenga escenas más fuertes o menos fuertes digamos es lo de menos si creemos que es un producto que va a funcionar.

M.T.: ¿Cual es tu opinión sobre la saturación del mercado actual?

F.S.: No existe. (risas) Bueno, a ver, existe una saturación de títulos, que es muy diferente a la saturación del mercado. El mercado nosotros pensábamos que en 2005 llegaríamos al techo de ventas, y nos equivocamos, hemos roto el techo y hemos seguido para arriba. Entonces, igualmente, es evidente que nunca subes hasta el infinito, hay un techo más alto del que nos pensábamos, hay mucha más gente interesada en el manga de la que ya pensábamos que había, lo cual es maravilloso para todos, lo que sí que es verdad que lo que se ha creado es una saturación de títulos, porque nosotros mismos nos saturamos entre nosotros mismos, en plan, pensamos que ahora estamos sacando demasiados títulos, porque no sólo somos nosotros, somos nosotros más los de Planeta, Panini, o de Norma, de Ivrea o pam pam pam pam, y sumamos muchísimas series que entiendes que la gente es imposible que las siga todas ni mucho menos. Pero sí que es verdad que hay tanto tanto público que digamos que las series que funcionan, funcionan muy bien. Y las series que no funcionan, puf, son verdaderos catacracks. Lo qué sí puede pasar es que esa sobresaturación de títulos coincida en algún momento con la saturación de mercado y entonces sí que haya un catacrack, pero será por los títulos que ya no se vendían antes, o sea, los que se venden se van a vender igual. Lo que pasa es que tendrás más separación entre lo que se vende mucho y lo que se vende poco, así tendrás cosas que se venden mucho y cosas que se venden poco, lo que os explicaba un poco del shôjo, ese electrocardiograma del medio se va a alterar mucho porque claro, lo que no se venda completamente desestimado y lo que se vende mucho se va a vender igual, no más, se va a vender igual. Entonces lo que sí que es verdad es que sí hay muchos títulos porque yo a veces hasta paso por las tiendas y no sé, cada dos o tres meses paso por una tienda a veces y digo hostia, Ivrea, hostia, esto es nuevo (risas). Estás tan metido en lo tuyo que no te das cuenta que los demás también están currando ahí, y sí que es verdad que hay muchos muchos títulos, como hay mucho mucho público ahora mismo. Por tanto, de momento, no preveemos una gran crisis, lo que pasa es que, joder, pensemos en positivo (risas).

M.T.: En el momento en que decidís abrir vuestra línea en catalán, que es un tema un poco peliagudo, cuando tú licencias un manga, por ejemplo, tienes la licencia para licenciar esa serie tantas veces como quieras en todos los países que quieras, o hay que volver a licenciar?

F.S.: No, no, no, nosotros cuando compramos una serie de manga la compramos sólo para editarla en castellano para la península ibérica, o sea, no podemos venderla en Sudámerica. Podríamos venderla en Argentina si compráramos la licencia para editarla en Argentina. ¿Para qué? Entonces tú te ciñes a lo tuyo, cuando compras un manga francés, es sólo para Francia, no es para Bélgica, ni para Suiza, sólo para Francia. Y sólo es para tu territorio. Entonces cuando la sacas en catalán es otro contrato diferente, otra licencia diferente, con otro perfil diferente, para Cataluña.

M.T.: Entonces, el precio del producto final viene relacionado con el mínimo precio por zona?

F.S.: No exactamente.

M.T.: ¿Entonces?

F.S.: Entonces hemos vuelto al tema, ¿por qué los mangas en catalán se venden más baratos, no?

M.T.: Sí.

F.S.: Pues como hemos dicho miles de veces, el hecho de vender en un espacio mucho más pequeño de público, nos ha hecho negociar a la baja con los japoneses, que ha entendido que no es lo mismo vender para 45 millones de habitantes, que claramente para siete en Cataluña, y que evidentemente las tiradas tienen que ser más reducidas, y el precio tiene que ser más reducido. Y que hay una parte que es muy nuestra de digamos ética y moral nuestra, que es lo vendemos en catalán más barato para promocionar la lengua catalana. Somos así: no tenemos subvenciones de nadie, y mi jefe, que es un nacionalista convencido, ha hecho algo que no había hecho nunca nadie, que es popularizar el manga en catalán.


Una buena multitud de tomos de Naruto en catalán con un mismo destino: llegar a las tiendas

M.T.: ¿Y realmente Naruto que ya salió en castellano, por ejemplo, tiene buenas ventas en su edición en catalán?

F.S.: Naruto, Inu Yasha, Bleach, y Musculman están vendiendo muy bien. Y Fushigi Yûgi y Sakura, la caçadora de cartes no tengo cifras aún pero seguro que también se venderán bien. Sí, porque igual lo que la gente de fuera igual no entiende, es que en Cataluña, es lo que me pasa a mí, yo soy bilingüe nato, canvio amb facilitat d'un idioma a l'altre sense cap problema, el hecho digamos de que la gente de aquí que tiene su sentimiento nacionalista y todo el rollo vaya a la tienda, sobre todo con los pequeños, y ve Naruto en castellano y Naruto en catalán, sobre todo si no has empezado la serie, si llevas ya veinte números, pues vas a seguir en castellano, claro, pero si no has empezado la serie, prefieres empezarla en tu idioma nativo, lo cual me parece muy bien, porque eso pasa en todas partes. Lo que pasa es que aquí hay un sentimiento como bastante estúpido de luchas regionales que no acabo de entender, me parece una cosa muy estúpida pero también es verdad que de repente es muy divertido tener variedad lingüística, y que es muy bonito que en tu idioma puedas sacar un éxito como éste y más que la gente te responda, y lo más importante, se venda. El hecho de sacarlo más barato, que es a lo que vamos, es simplemente un hecho para promocionar que la gente que no lo tenga y prefiera el catalán. Así te aseguras que la gente en catalán se pueda enganchar, y no perdamos ventas en castellano. Entonces si no sabes catalán, pues lo siento mucho, pero tampoco pasa nada, lo tienes en castellano. Tiene distinto precio porque el catalán lo tengo que poner así, porque entonces no vendería ni para atrás. Si no lo voy a vender, por muy bonito que me haya quedado, pues mejor no sacarlo, y entonces total, también es una manera de demostrar que casi no lo hacemos por lucro, con ese precio obviamente queremos cubrir gastos, y no perderlos. Entonces evidentemente ni una cosa ni la otra, ya lo digo, es tan sencillo y tan complicado como eso.

“Vendemos manga en catalán más barato para promocionar la lengua catalana y porque el precio de la licencia resulta más reducido”

M.T.: Seguiréis apostando entonces por la línea, habéis anunciado recientemente Love Hina…

F.S.: Sí, Love Hina está en marcha para abril, sí. Escogemos series, Naruto y Bleach aparte, que se hayan visto en TV3, así logramos que la gente se identifique mucho más. Has de pensar que el público en catalán, hay mucho otaku que evidentemente lee en catalán, hay muchos otakus catalanes, pero hay mucho público en catalán para el que simplemente es un tebeo más, es decir, no es otaku aquí en Francia, en Italia o en Colombia el que no es fan del manga sino que para él es un producto más, que tiene la gracia en este caso de que se lee al revés, entonces en Cataluña pasa bastante eso, el crío sobre todo que empieza a leer, y lee catalán y castellano, pero busca las cosas en catalán, pues como Mortadelo y Filemón no está en catalán, y como en catalán no hay casi tebeos, pues encuentra tebeos que ha visto en la tele, un Inu Yasha, un Sakura, un Love Hina, en su idioma. Y hace mucha gracia y da muchas más ganas de leer que otra cosa en castellano.

M.T.: ¿Y sobre proyectos tanto a corto como a largo plazo?

F.S.: No sé si hemos anunciado ya cosas pero sí, tenemos ahora Mayme Angel, La Ventana de Orfeo que las acabamos de publicar, sacamos otro tomo del que hizo Goth, titulado Missing Holiday, que también es una historia por los mismos derroteros. Y luego así de series más potentes pues Blue Dragon que sale en abril, Sidooh, que hace tiempo que lo sigo y me parece maravilloso, es como La Espada del Inmortal pero de Tsutomu Takahashi, el de Sky High, el Five, que es de estos shôjos que te decía par aun público un poco más adutlo, entre comillas, otra de las series de Saint Seiya The Lost Canvas, que empieza también en abril, y luego Kenshin, la edición ésta de 22 tomos con nuevas portadas: cada una con personajes diferentes, con el kanji dibujado. Vamos, es una edición de superlujo, con sobrecubierta, con tintas holográficas, quinta tinta troquelada y tal, muy bonito, y de cara a otras cosas contratadas, está Chocomimi, que es así bastante para críos, es bastante infantil.

M.T.: Chocomimi me parece que es la primera incursión de Glénat en el yonkoma.

F.S.: Sí, es verdad, de este tipo de manga nunca habíamos editado nada, y habíamos buscando así un producto un poco más infantil para que así esa parte la tengamos también un poco cubierta. Tenemos los cuentos y tal, pero no tenemos mucha cosa para críos críos pequeñitos. También tenemos Detective Ritual, que es otra serie con Eiji Otsuka, co-autor de Kurosagi y de MPD Psycho, que también sale para abril. Será una serie bimestral.
Y también tenemos un tomo unitario de Shueisha que se llama Mi tercer novio que es como lo vamos a traducir que seguramente saldrá para el Salón del Manga, o para verano, para no sacar tampoco ahora cuarenta obras más. Y así que recuerde yo ahora es lo que hay nuevo.


Glénat se suma a la blogosfera con Viñetas, Glob!, Comicsario y Zombiosis

M.T.: Para terminar, ¿cual es tu opinión sobre la evolución de los blogs y portales en internet? ¿Qué te parecen?

F.S.: Maravilloso, todo lo que sea este movimiento internátutico, este movimiento otaku, llamadle como queráis, digamos todo lo que se mueve alrededor de lo que es el manga, o del anime o de los videojuegos, todo este mundo relacionado me parece como mínimo fascinante, porque esto es psicológicamente digamos muy analizable. Personalmente conozco gente que deber ser más del ramo académico que no leen tebeos ni mangas y cuando descubren lo que significa, o sea, ven los chavales disfrazados por la calle, cuando es el Salón del manga, y dicen “¿pero esto qué es?“.
Esto entra dentro del mundo real en nuestro mundillo. Me parece muy chocante, pero todo lo que se mueve alrededor de esa afición que se ponen a las cosas, os incluyo bastante a vosotros como fans y me incluyo también, esto de entrar a los blogs y defender a muerte esto y lo otro, y de cagarse en la puta madre que parió a la web aquella que ha dicho no se qué, o porque éste ha metido un spoiler, o porque este se equivoca, o porque este qué se ha creído si no ha leído nunca nada en su puta vida, es una cosa que yo creo que favorece mucho a todos, ¿no? No hablo ahora de intereses económicos ni de las editoriales, claramente creo que es mucho más divertido trabajar así (risas), que trabajar igual en un mundo en el que nadie te hace ni puto caso, que a todo el mundo le importa un carajo lo que estás haciendo, y es que hay un factor básico en estas cosas que es la juventud del público. No sé, el público de por ejemplo treinta años es mucho más calmado, es mucho más constructivo. Aquí necesitaríamos la hormona salvaje de la loca juventud, de la adolescencia, y sobre todo he pensado que el manga es un producto muy generacional, un aspecto del público lo ha hecho como suyo y es sólo suyo, le importa todo lo demás tres pares de cojones, y que nadie se lo toque. Y además se han hecho muy expertos de esos temas en concreto. Súmale eso a la facilidad que tenemos ahora que no teníamos cuando yo era crío de el contacto este digamos, la hiperconexión mundial que tenemos todos ahora, que puedes estar hablando con alguien de Caracas a tiempo real sobre el mismo tebeo, que acabas de descargarte del E-Mule, y ahí tenemos esa distribución absolutamente brutal de lo que es la opinión de cada uno y este traspaso de información es absolutamente y delirantemente rápido, entre todos. La inmediación de los posts, de la gente que cuelga algo en internet y tienes 30 respuestas en diez segundos, no? Y todo eso me parece que son cosas que suman y hay pocas cosas digamos que resten. La verdad es que sabéis que el foro de Glénat es muy activo, y de hecho lo vemos mucho aquí en el sentido de que hay opiniones que son muy monas, son niñas que nos escriben, la gente que te felicita, la que te critica, pero sobre todo los que no entienden como por ejemplo lo del catalán: ¡nos hemos reído un montón porque ha habido gente que ha intentado hacer campañas de boicot a los sucios de Glénat!, que son del rollo cateto del rollo catalanes y españoles cuando somos todos del mismo planeta, y este boicot además te dan la idea, la dimensión de lo que estás haciendo.
Para nosotros compensa un trabajo que te esfuerzas en hacerlo. Y mi trabajo es sobre todo la producción de todos los mangas que se hacen en la editorial, y todo lo que sea la editorial pues no queda en saco roto. A mí me encanta que la gente me diga lo que piense, para bien o para mal. Y en el caso del manga es el único caso digamos de lo que yo me he encontrado de la gente que venía al stand con el Maison Ikkoku #7, un DVD en cada mano, te miran a los ojos llorosos y te dicen: “gracias por sacar esta edición de Rumiko Takahashi“, y a mí eso me parece raro (risas), me parece muy bonito, y al mismo tiempo piensas, “cuando tengas 15 años más te vas a arrepentir de este momento“, pero ese momento la verdad es que él te lo dice con el corazón en la mano, como cuando te dicen, “¿cómo os atrevéis a sacar esta butifarra?, esto es una mierda!“, pues mira chico, lo siento que no te haya gustado, pero qué le voy a hacer, tampoco voy a pelear contigo, pero ya digo que todo esto me parece como mínimo fascinante, y sobre todo muy curioso en el sentido de que es bastante bonito en el mundo de la edición del cómic, porque luego la comunidad de los superheroicos, de la gente que le gusta otro típo de género de cómic, los undergrounds o las novelas gráficas y tal hay este adaptalismo. En la crítica especializada sí que hay más movimiento a nivel editorial mundial, pero lo del manga es algo digno de verse (risas) Y sobre todo alguien que no conoce pues se queda flipando y pensando “¿Y este montón de frikis?” Y ellos tan felices (risas).

M.T.: Pues nada más, muchas gracias por la entrevista

F.S.: A vosotros.

¿Te ha gustado este artículo? Ayúdame a compartirle

Administrador

Colaborador Mision Tokyo


TAMBIÉN TE PUEDE GUSTAR: